Abstract:
Este estudio investiga la relación entre la actividad física y el síndrome de burnout, con un enfoque en
cómo el ejercicio puede prevenir y mitigar los síntomas de agotamiento laboral. A través de un análisis
basado en datos de 192 individuos, se estableció una línea base para caracterizar la frecuencia de la
actividad física y los factores sociodemográficos de la población objeto de estudio. Se utilizó el Maslach
Burnout Inventory (MBI) como herramienta de medición, que permitió evaluar tres dimensiones:
agotamiento emocional, despersonalización y realización personal. Los hallazgos indican que la práctica
regular de actividad física contribuye a mejorar el bienestar general y puede ser un factor protector contra
el burnout, especialmente en el contexto de riesgos laborales. Además, se observó que el sedentarismo,
particularmente en mujeres, se asocia con una mayor predisposición al agotamiento. La actividad física
regula los niveles de cortisol, mejora la función cognitiva y reduce síntomas de ansiedad y depresión, lo
que se traduce en una mayor satisfacción y compromiso laboral. Se concluye que la promoción de estilos
de vida activos es fundamental para prevenir el burnout y mejorar la salud y el bienestar de los
trabajadores, destacando la necesidad de diseñar intervenciones que consideren las diferencias de género
y los factores bio-psico-sociales en la práctica de actividad física.