Abstract:
Este trabajo aborda cómo las actividades lúdicas pueden fomentar la autonomía y las
habilidades sociales en niños de 2 a 3 años, dentro del contexto de la educación inicial. El
objetivo es explorar cómo el juego contribuye al desarrollo integral de los niños, permitiéndole
su independencia y capacidad de interactuar con otros. Se utilizó un enfoque cualitativo,
basado en la observación directa de un caso en el CDI Chiquilladas, donde se identifican
dificultades en la interacción social y autonomía de los niños. Los resultados sugieren que
actividades como rutinas guiadas, juegos colaborativos y libres, y la integración de la
educación emocional pueden mejorar significativamente estas habilidades. En conclusión, el
juego debe ser una herramienta pedagógica flexible, que permita a los niños desarrollar su
autonomía y habilidades sociales de manera natural, a través de la reducción de la intervención
adulta y la creación de espacios que favorezcan la interacción y el aprendizaje.